jueves, 14 de marzo de 2013

Don't worry, it doesn't hurt that much

-¿No crees en Dios? 
-Oh, no lo soy lo suficientemente positiva como para creer en él
-¿Crees en el amor? 
-No me gusta pensar en el amor como algo en lo que se cree o no... siento que se compara con algo místico, ¿El amor real? Sí, existe... para ciertas personas
-¿Crees que existe para vos? 
-No, no en realidad, no creo merecerlo
-¿Por qué? 
-Porque... no soy suficiente
-¿Para qué? 
-Para atraer a alguien, para enamorar a alguien, para importarle, para el mundo, solo... no tengo lo que se necesita
-¿Y quién dice que no?
-Yo
-¿Sabías que en realidad, soy muy egocéntrica, al odiarte de esa manera? 
-Sí. Pero no me odio, ya no... Solo, tengo una visión pesimista
-Te subestimas 
-No, no valgo lo suficiente para ser subestimada
-Sí, no lo ves pero sí lo vales, todos valemos algo
-Quizás... nunca me consideré una persona que puede llegar lejos, ¿Sabías? Por eso siempre soñé con vivir en todo el mundo, de esa manera no tengo que cumplir expectativas
-Podes llegar lejos, muy lejos... 
-Quizás, ¿Quién sabe? No tengo el valor que se requiere para intentarlo
-Pero tenes el miedo, a veces eso es mejor
-No es miedo, es cobardía... es peor 
-¿Eres feliz? 
-Eso creo, no lo sé 
-¿Qué haces más, llorar o reír? 
-Supongo que es un poco de ambas, no...no lo sé 
-¿Te gustaría saberlo? 
-¿Si soy realmente feliz? Supongo que el día que lo sea me daré cuenta... no lo sé
-¿Estás segura de algo, cien por ciento segura? 
-Sí, no se quién soy, y dudo que lo sepa algún día
-¿Consideraste que alguien podría ayudarte a encontrarte? 
Reí. -¿Quién sabe? Quizás ya me hayan encontrado... pero estoy ciega, ¿no lo ves? 
-Sí, pude darme cuenta... ¿No ves nada, o distingues algunas cosas? 
-Suelo distinguir algunas cosas...pero cuando quiero, y en los colores que yo quiero
-Pero no en tu beneficio
-¡Claro que no! Por lo general bloqueo las cosas buenas... Y dime, ¿Crees en Dios? 
-No... -Sonrío. Me gustaría poder sonreír así. -No, pero creo en la fe, fuera de la religión, a veces la fe puede estar en personas de carne y hueso que nos inspiran... 
-Puede ser... O en alguien de nuestro pasado, creo que tengo a alguien así...
-Ves, no estás tan sola
-Oh, sí, sí lo estoy...pero me gusta así, alejé a muchas personas ya, dejaron de intentarlo, algunas están a punto de hacerlo... pero creo que esta bien
-¿No vas a llorarlos? 
-Por supuesto, son parte de mí... suelo pensar que estoy hecha de piezas, muchas, diminutas, y cada una representa algo de mí, de alguien cercano, o de algo que me paso...la canción más triste, la más feliz, el libro que nunca leí y el libro que leí un millón de veces... todo eso me forma, pero con el tiempo siento que estoy perdiendo esos pedazos... me siento rota
-¿Por qué? 
-Yo me lo busqué, pensé que me gustaría estar rota, la sensación, pero... últimamente pienso que me gustaría ser algo más que un juguete vuelto a armar... alguien 
-Lo eres, solo que todavía no te diste cuenta

My heart might be squashed again... 
But at least I know I'll live to write about it.

There's a pain goes on and on

Si tuviera que ubicarme en algún papel de esas películas estadounidenses juveniles, siempre consideré que sería la underdog, la chica aislada, la que nadie nota. Aunque, cuanto más lo pienso, más me doy cuenta que la realidad es que estoy sola porque yo lo busco.
Es como si buscara la pena, la soledad... es una especie de masoquismo. Yo misma me provocó lo que me hace sufrir, y estoy bien con eso. Estoy dañada.
Tengo personas a las que quiero, además de a mi familia. Tengo amigos que puedo considerar como tales, y que, supongo, se preocupan por mí... Pero siempre encuentro la manera de aislarlos, de alejarme. Me gusta la sensación de no sentirme querida.
Y...a la vez, pienso. ¿Cuál es mi problema? Nunca tuve problemas, serios problemas, que podrían verse reflejados en lo que soy hoy. Entonces, ¿Eso quiere decir que a veces no todo proviene de experiencias, sino que simplemente somos así?
Quizás sí sufrí o pasé por algo, pero mi mente lo bloqueó. Quizás leo demasiados libros...
Solo sé que siempre me las arreglo para sentirme marginada, porque encuentro cierto encanto en serlo, mezclado con saladas lágrimas. Claro que no necesito fingir para aislarme, la verdad es que nunca me sentí demasiado cómoda con el contacto humano...con el tiempo aprendí, como abrazar una persona y ser cariñosa, pero nunca me sentí cómoda frente a la situación. Soy algo rara frente a las relaciones sociales, y nunca me sentí tan en son con mi persona como cuando estoy sola en una habitación, o en una habitación llena de gente, sin hablarle a nadie. Y a la vez, siempre le encontré uno que otro rastro de tristeza a la soledad, al hecho de encontrarme en una habitación donde nadie me nota.
Nunca me comprendí, lo intento, pero la verdad es que soy una persona muy trastornada y la tarea es difícil.

lunes, 11 de marzo de 2013

Burning red

Loving him was like driving an old Maserati down a dead end street, faster than the wind, passionate as sin, ending so suddenly. Loving him was like trying to change your mind once you're already flying through the free fall, like the colours of autumn so bright just before they lose it all.

Losing him was blue like I've never known 
Missing was dark grey, all alone
Forgetting him was like trying to know somebody you never met... 
But loving him was red

Touching him was like realizing all you ever wanted was right there in front of you. Memorizing him was easy as knowing all the words to your old favorite song. Fighting with him was like trying to solve crossword and realizing there's no right answer. Regretting him was like wishing you'd never found out that love could be that strong.
Remembering him comes in flashbacks, in echoes. 
Tell myself it's time now, gotta let go. 
But moving on from him is impossible when I still see it all in my head... 
Burning red. 

domingo, 10 de marzo de 2013

You gotta get it before it is too late

Es extraño, como unas simples palabras pueden poner de cabeza tu vida. 
Nunca que me había tenido que plantear realmente un futuro laboral. Es decir, no podría nunca cerrar los ojos e imaginarme siendo madre, o enamorada. Pero siempre pude imaginarme trabajando de algo que, según mis presunciones, me haría feliz. Y lo era, en mis imágenes mentales. 
Siempre disfrace mi pasión con la etiqueta de hobby. Nunca pensé que llegaría el día en que me planteará realmente un futuro al respecto. 
Tengo bastante asumidas mis inseguridades, sé que es por ellas que no soy buena relacionándome con la gente, que no estoy muy cómoda con el contacto humano. Pero nunca creí que mis inseguridades podían llevarme a perder lo que realmente amo. 
Siempre pensé en la escritura como algo secundario, escribir mientras trabajo, y si algún día me atrevo a presentar mi libro ante alguien y quieren publicarlo, bienvenido sea. 
Nunca consideré siquiera el canto como una carrera, ni secundaria. Nunca me imagine cantando fuera de mi habitación, en un escenario. 
Y acá estoy, pensando que sería de mí si decidiera ir por ese sueño. 
Nunca me sentí lo suficientemente buena, ni para el canto ni para nada, para ser sincera. Eso de compararme con el resto nunca me fue muy bien, porque me alcanzan los dedos de una mano para contar las veces en las que yo salí ganando. No es bueno para una persona negativa e insegura ser adicta a las comparaciones... nunca se sale ganando. Y resulta que me acostumbre tanto a perder, o a la idea de perdedora que cree de mí, que hasta soy buena en eso. Soy una buena perdedora, pero no es nada bueno. 
Me lleva a la resignación, al conformismo. Y yo no quiero eso, no quiero eso para mi vida. 
Entonces, ¿Qué puedo hacer? Es cómo si no pudiera ver más allá, simplemente no puedo ver ese futuro que todos dicen que espera por mí. ¿Y si futuro se está riendo de mí, porque el simplemente se trata de estar sentada en una oficina catorce horas por día?
Quizás no se trate de un "nunca" o un "siempre", después de todo, sea cual sea mi futuro, hay uno. Hay más días por delante que pueden cambiar esos panoramas. 
Quizás es momento de escuchar a mi corazón, a mis deseos, y callar de una vez por todas a esa lógica negativa con su coro de inseguridades. 
Quizás... quizás solo tengo que intentarlo. ¿Cómo puedo saber si soy realmente buena si mi voz es escuchada solo por cuatro paredes? ¿Cómo puedo saber si lo que escribo es digno de ser publicado si sus páginas no son leídas por otros ojos que no sean los míos? 
 
Quizás, es momento de dejar de juzgarme a mi misma y dejar ese trabajo para otros. 

miércoles, 6 de marzo de 2013

You waited all this time...

Cuando a los doce años decía que iba a amarlos siempre, consideré que eran simples palabras de una nena de doce años. 
Pero hoy, cinco, seis años después, me di cuenta que ellos son más que música para mí. Son más tres chicos con una banda famosa. 
Con ellos me inspiré a escribir novelas, con ellos me inspiré para empezar a escribir, para hacer lo que realmente amo. 
Ellos me ayudaron, en momentos en los que nada podía ayudarme, en momentos en los que no dejaba que nada me ayudara. 
Ellos revivieron una amistad de toda una vida, que si no hubiera sido por ellos, quizás nunca se hubiera recuperado. Y hoy puedo decir orgullosa que tengo una amiga que es más que mi mejor amiga, es mi hermana. Gracias a ellos todavía puedo decirlo. 
Y si bien ya no soy una fan tan devota como solía serlo, siempre va haber un espacio en mi corazón para estos tres hombres que me inspiraron para ser una mejor persona. 

sábado, 23 de febrero de 2013

No existe el olvido, amor, esa es la mejor parte

Intento distinguir algo, pero la oscuridad era demasiado densa, demasiado intensa. Escuchó a un pájaro aletear, y luego... nada. El silencio lo llenaba por dentro, no era eso lo que lo tenía tan alterado. De hecho, el silencio lo tranquilizaba. 
Tenía miedo, pero no por la oscuridad. Le agradaba el hecho de prescindir de ese sentido, al menos por un rato. No, no era la oscuridad ni el silencio lo que le helaba la sangre. No sentir su presencia era lo que lo apesadumbraba. 
Había prometido esperar, esperar ahí, debajo del árbol con el nido de cuervos. Había jurado esperar, todo el tiempo que hiciera falta. Había conservado la esperanza por más de cien años, en tres días serían ciento cincuenta. 
Pero ahora, ese miedo lo había envuelto por completo. Podía sentirlo, podía sentir que no volvería a ser digno de su presencia. Él había cumplido su promesa. Ella no cumpliría la suya. Ahora lo sabía. 
¿Podría romper la promesa? ¿Podría echar a correr, en la oscuridad, en el silencio? ¿Acaso habría algo o alguien que esperara para ser encontrado? 
Intento moverse, pero solo pudo hacerlo en el lugar. Su conciencia se lo impedía. A pesar de que sabía que nunca volvería, no podía despecharse de su recuerdo tan fácil y echar a correr. Pero quería hacerlo. Maldición si quería hacerlo. 
Solo deseaba echar a correr, e ir deshaciéndose de sus recuerdos, uno por uno, en la oscuridad. Los quería dejar ahí, en el suelo, si es que había alguno, para que, si alguna vez ella volviera, arrepentida, encontrada todos sus recuerdos abandonados, sin vida. Ella lo había querido así. 
El día ciento cincuenta, noto que podía ver un poco mejor. Distinguió algunas ramas, hasta le pareció distinguir la silueta de un cuervo al pararse en la cima de un árbol. 
Sonrió. ¿Y si se había equivocado? ¿Y si volviera a buscarlo? Quizá de eso se trataba, de esperar hasta que la luz volviera.
Y espero. Espero otros doscientos años, y con cada año, la oscuridad aclaraba poco a poco. 
Cuando despertó, el día que se cumplían doscientos años, se dio cuenta que veía lo suficiente como para distinguir cada árbol, cada rama y cada ave. 
La recordó. Hacía cuatro años no pensaba en ella. A su alrededor se encontraban los recuerdos de los que había ido despegando con el tiempo. No estaban muy lejos, pero estaban abandonados. Intento moverse, y se sorprendió al percatarse de que podía hacerlo. Comenzó a correr, pero se acordó de los recuerdos. Los recogió uno a uno, volvió a mirarlos, volvió a vivirlos. 
Una lágrima resbaló de su mejilla al verlos desvanecerse, los recuerdos no duraban tanto como ellos. Mucho menos si se los abandonaba. Vio morir a sus recuerdos, a sus sentimientos. 
Corrió, corrió lo más que pudo. Tenía que encontrar a ese alguien, ese alguien que esperaba ser encontrado. No importaba sino era a él a quien esperaban, pero no podía dejar que alguién más pasará por lo mismo. 
Tenía que salvarlo. Tenía que salvarse.